PAUL NASCHY, MUCHO MÁS QUE EL HOMBRE LOBO ESPAÑOL

Aprovechando Halloween, FlixOlé estrena cuatro clásicos del fantaterror de Paul Naschy

paul-naschy-estrenos

Iris Domenech

Oculto bajo el seudónimo de Paul Naschy se encontraba Jacinto Molina (6 de septiembre de 1934 – 30 de noviembre de 2009), una de las figuras más singulares y, probablemente, más importantes del cine de terror español. Su personaje más célebre, Waldemar Daninsky, lo consagró como el “hombre lobo español” por excelencia. Pero su legado va más allá de la licantropía. Interpretó vampiros, momias, asesinos, e incluso al mismísimo diablo caminando por la tierra. Su diversa filmografía abarca desde la pura serie B hasta propuestas de ambición estética y filosófica, siempre guiadas por una pasión inquebrantable por el género y un aroma que envuelve a todas sus películas, las dirija quien las dirija.

Además de dar vida a sus personajes, Naschy cultivó una extensa trayectoria como guionista y director, explorando los recovecos del cine de género. Su obra gozó de un notable reconocimiento internacional, especialmente en Japón, Alemania y Estados Unidos.  Sin embargo, en España, su legado no siempre recibió el valor que merecía.

Hoy, más de quince años después de su partida, Naschy sigue merodeando entre nosotros. No solo por sus monstruos inmortales, sino porque él mismo creó un legado eterno convirtiéndose en una leyenda. En homenaje a su memoria y con motivo de Halloween, hemos rescatado cuatro de sus obras más emblemáticas, ya disponibles en FlixOlé.

Al regresar de una expedición en el Tíbet, Waldemar Daninsky descubre que ha sido mordido por un Yeti, contrayendo así la licantropía. Paralelamente, la doctora Ilona Hellemann, colega de Daninsky, investiga el control mental a través de “quimiotodos”. Los planes de Ilona dan un giro inesperado al descubrir la condición licantrópica de Daninsky, lo que la lleva experimentar con su dualidad de hombre y bestia.

Naschy interpreta de nuevo a Daninsky en un film que despliega todo el imaginario pulp que caracterizó su universo. Sin embargo, el rodaje estuvo marcado por incidentes. Aun así, la película se ha convertido en una pieza de culto dentro del fantaterror.

Serge Chekov llega a un pueblo para la lectura del testamento de su tío. Al poco tiempo de llegar, se encuentra con la hija del difunto ahorcada de un árbol. Aunque al principio todo apunta a un suicidio, Serge se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Lo que  a simple vista parece un thriller policiaco termina desencadenando en un aquelarre satánico, un científico loco, zombies e Igor (Paul Naschy), un necrófilo enterrador de cadáveres. 

En esta coproducción hispano-italiana, dirigida por José Luis Merino y con guion de Enrico Colombo, Naschy desempeña un papel secundario. La película, que presenta una clara influencia del terror-fantástico italiano y un ambiente gótico al estilo de la Hammer, se beneficia enormemente de su interpretación. A pesar de no ser el protagonista principal, su actuación es crucial para la trama, aportando una profundidad distintiva al film y consolidando su prestigio en el cine fantástico y de terror europeo.

El profesor Lacombe invita al antropólogo Waldemar Daninsky a una expedición científica para encontrar al yeti. Sin embargo, la misión se complica por la llegada anticipada del mal tiempo y la imprudencia de confiar en un guía experimentado en la expedición y en el alcohol. Este último error provoca que Daninsky termine en una cueva habitada por dos mujeres-bestia y un mordisco que le transformará en hombre lobo.

Escrita y protagonizada por Naschy, esta entrega se convierte en una de las más sólidas de la saga del hombre lobo. Además de su notable mejora técnica, destaca por profundizar en los orígenes de la licantropía del personaje. La película fue reconocida en el Festival de Sitges de 1975, donde Naschy recibió el premio al Mejor Actor, consolidando su prestigio como intérprete y creador.

Leonardo, al más puro estilo del Lazarillo de Tormes, recorre los caminos a su antojo sembrando el mal allá por donde va. Va escenificando las artes del demonio para corromper, manipular y seducir a su paso, recurriendo a la violación, asesinato, tortura o lo que sea necesario para lograr sus intereses. 

Considerada la película más personal de Paul Naschy. El Caminante se distingue por dejar a un lado el terror explícito en favor de una narrativa donde la fantasía del mal se vuelve simbólica y reflexiva. Como director, Naschy profundiza en sus intereses recurrentes —la Edad Media, el erotismo y el mal—, pero en esta obra expone de manera nítida su pensamiento y su visión de la vida en todas sus dimensiones. Además, para mayor énfasis aborda temas inmortales e incorpora un flashforward que nos invita a reflexionar sobre el sentido de la vida, de las pasiones y las virtudes.

Buscar

Échales un ojo

...Y si te has quedado con ganas de más