Fernando Colomo, director de Las delicias del jardín : "Es el guion que más he trabajado en toda mi carrera"

FlixOlé entrevista al cineasta Fernando Colomo en la semana que estrena su nueva película Las delicias del jardín. Además, Colomo está de actualidad en FlixOlé con el estreno en la plataforma de Bajarse al moro y ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?, dos de sus cintas más icónicas

Estrenas Las delicias del jardín, donde mezclas arte y comedia. ¿Qué te ha llevado a juntar estos dos elementos?

Realmente lo que me interesaba de Las delicias del jardín eran las relaciones padre e hijo. Es una película muy personal que trata temas bastante autobiográficos, la he escrito con mi hijo, y básicamente es una historia paternofilial. Además, la hemos interpretado los dos, también apoyados por grandes actores como Carmen Machi, Antonio Resines, Brais Efe, Luis Bermejo, María Hervás y compañía. Gira en torno al mundo del arte porque ese mundo me interesa mucho; mi hijo es pintor, de hecho, y es algo que conocemos bastante bien. Entonces, ese era el perfecto tejido sobre el que podíamos ir trenzando nuestras historias.

¿Cómo fue el rodaje y el proceso de elaboración del guion de la película?

La idea era hacer una película sencilla, que fuera controlable y que no tuviera un gran presupuesto. También que fuera personal, de algo que conoces. Inmediatamente se lo comenté a mi hijo, y se entusiasmó y nos pusimos a trabajar.

El primer guión lo escribimos muy rápido, en un mes aproximadamente. Pero luego ha sufrido muchísimo cambios. Yo creo que es el guión que más he trabajado. Han sido 3 años porque ha ido sufriendo sucesivos rechazos en distintas plataformas y ayudas, y eso también nos ha obligado, de alguna forma, a sedimentarlo.

Creo que el guion de Las delicias del jardín ha sido el que más he trabajado"

 

El mundo del arte también ha evolucionado mucho en estos últimos años. Al principio teníamos toda la historia montada en torno a los NFTs, un invento que apareció y desapareció fulminantemente, y cuando ya teníamos muy cerrado el guión sobre eso, de pronto se disolvió como un azucarillo en un vaso de agua. Y entonces, salvo la relación padre-hijo o la relación de mi personaje con el de Carmen Machi (que hace de ex-mujer), tuvimos que cambiar todo; ese McGuffin, que también influye en la trama y en el desarrollo de la historia, se tuvo que reestructurar. Pero al final encontramos algo más trabajado y que, al mismo tiempo, era más sencillo.

FlixOlé entrevista a Fernando Colomo, quien estrena su nueva película Las delicias del jardín

Sus inicios y la comedia madrileña

¿Qué recuerdos conservas de los inicios de la llamada comedia madrileña?

Al principio no me hacía ninguna gracia esto, porque además se le llamaba “Nueva comedia costumbrista madrileña”. Luego lo de “nueva” cayó con el paso del tiempo, lo de “costumbrista” era un poco largo y, al final, se quedó en comedia madrileña.

Y yo decía: “No sé, Woody Allen no dice que su cine es comedia neoyorquina, ni Éric Rohmer que es comedia parisina”. Pero bueno, realmente los que practicábamos este tipo de comedia éramos muy pocos. Entonces era una cosa muy rara, pero al final tiene también su gracia… Es una forma de situar dentro del amplio panorama cinematográfico español las películas y sí, eran comedias que se desarrollaban en Madrid, cosa lógica porque era la forma de abaratar costes. A mí me hubiera encantado rodar en San Sebastián, en Canarias o en Málaga, pero eso suponía mucho más dinero.

Además de rodar en Madrid, también había un componente: que aparecía mucho Resines. Daba a las películas una personalidad muy especial.  Nos quedamos con esa etiqueta.

Resines daba una personalidad muy especial a las películas de la comedia madrileña"

Bajarse al moro, un punto de inflexión

¿Cómo de importante fue Bajarse al moro en tu carrera?

El rodaje de Bajarse al moro fue una maravilla porque había un equipo técnico de lujo. Todos los del equipo técnico y el grupo de producción son grandes productores hoy; el grupo de cámara son grandes directores de fotografía… Por ejemplo, mi ayudante de dirección mío era Manolo Gómez Pereira, que luego ha sido un director muy brillante. 

Es una de esas películas en las que todo salió bien, y para mí fue un regalo porque yo tampoco le dediqué mucho tiempo.Y fue muy bonito trabajar con todos estos grandes actores porque hicimos un gran trabajo de equipo. Hicimos una preparación antes del rodaje, leíamos las secuencias y las discutíamos. Y todos aportaban cosas, no solo de sus personajes, sino también de los demás.

Por ejemplo, el personaje de Rellán, que en la obra de teatro y en el primer guión era un cura malhumorado, Juan Echanove propuso que, al ser un cura de Lavapiés, tenía que ser todo lo contrario: enrollado, que intenta hacer una labor social… Y nos pareció una gran idea. Por eso, todos los diálogos de Rellán no estaban escritos: los improvisamos sobre la marcha.

¿Puede ayudar la comedia a normalizar nuevas realidades sociales como hiciste en Allegre ma non troppo?

Este es un guion que escribí con Joaquín Oristrell sobre una idea suya, la cual estaba basada en personajes reales. Nos hacía gracia porque siempre se había contado la historia, de un modo trágico, de un señor que estaba casado y, de pronto, descubría que a él lo que le gustaban eran los tíos.  Lo que contábamos en Allegre ma non troppo era al revés: un chico claramente homosexual, y bastante desinhibido, que descubría que que le podían gustar las chicas. Y entonces sufría esa crisis.

Ese hecho real nos hizo cierta gracia y nos daba mucho juego de comedia, y lo mezclamos con el tema musical que también es muy potente en la historia. Jugábamos mucho con la música y los actores, y dependiendo de cómo fuera la música les decía a Penélope Cruz y Pere Ponce que se miraran más, que ralentizaran el ritmo o viceversa. La música encajaba y era una maravilla.

El caballero del dragón, un proyecto ambicioso y complicado

¿Cómo surgió la idea de rodar algo tan diferente como El caballero del dragón?

Venía de hacer La línea del cielo, una película muy pequeña, sin travellings, hecha con un trípode y casi todo con plano fijo. Y mi sueño era hacer una película que tuviera mercado internacional, aunque La línea del cielo fue a festivales y se estrenó en Nueva York con un cierto éxito crítico. Pero quería hacer una película de fantasía que tuviera los planos diseñados y dibujados, al contrario que en ésta otra cinta. Por eso me metí en El caballero del dragón; era cuando aparecieron las subvenciones anticipadas, con las cuales te podían dar el 50% del presupuesto, y el mío, al ser el presupuesto más caro, me dieron ese 50% y fue muy alto. También queríamos que los efectos especiales fueran los mejores.

Por otro lado, en la película se interpuso Klaus Kinski, que fue como un grano en el culo… Afortunadamente, sólo tuvo que aparecer en la mitad del rodaje. Pero fue una película que necesitaba mucho más presupuesto del que tenía. Sin embargo, la idea que se creó es que yo había tenido mucho dinero para hacer una película y lo había dilapidado, cuando en realidad fue todo lo contrario.

Klaus Kinski fue como un grano en el culo durante el rodaje de la película"

El rodaje lo salvé por los pelos, y tuve que recortar muchos planos y secuencias de las que había previamente diseñadas. Y eso en la película se nota. El caballero del dragón no fue un desastre comercial en España, de hecho fue la séptima recaudación de aquel año (300.000 espectadores); sin embargo, al tener yo una productora pequeña y sin músculo financiero, nuestra coproducción con Estados Unidos nos perjudicó y no nos pagaron el segundo plazo, y yo no tenía capacidad para pelear contra eso. Tendría que haber sido un mega éxito en España para que la película la pudiera medio amortizar, y no fue así.

Fernando Colomo y su aventura en Granada

Luego trabajaste con personajes y sucesos conocidos en Al sur de Granada. ¿Cómo surgió esta idea?

Al sur de Granada nace de mi buena relación de producción con el grupo Sogepaq. Te podías plantear un tipo de película así, de época, con actores internacionales y bastantes semanas de rodaje. Yo había visto la película Carrington, en la que aparecía Gerald Brenan y después desaparecía porque se tenía que ir a España. Y entonces se me ocurrió contar esa historia, pero desde el punto de vista de la experiencia de Brenan en España.

Me llevó bastante tiempo escribir el guion, porque al principio quise hacer la película en inglés. También era complicado porque era una película que no terminaba de tener una unidad, eran como capítulos de televisión: los amigos de Brenan viniendo a España, después de un año venían otra vez y así continuaba la historia… 

Uno de los productores me sugirió contar la historia en español con las vivencias del escritor en el pueblo andaluz, y a partir de ahí fue muy fácil porque tenía una documentación maravillosa. Había trabajado con el biógrafo de Gerald Brenan y éste se vino a España durante varias semanas; también tenía su libro El castillo anterior, sus obras autobiográficas y memorias… De hecho, la película se titula Al sur de Granada por una de estas obras.

Fue cuando escribí el guion uniendo todo este material incluyendo las visitas a España de Dora Carrington, Virginia Woolf y compañía. Además, me fui a escribir a la Alpujarra granadina, llegué a hablar con gente que los había conocido y me contaban anécdotas… Es una película que salió muy bien en el sentido artístico y comercial, además de tener la suerte de contar con José Luis Alcaine para la fotografía.

Isla bonita, una pequeña y bella película

¿Cómo fue el proceso de rodar una película tan libre como Isla bonita?

Me pasó una cosa muy curiosa, y es que rodamos la película, la montamos, hicimos la música y demás y, cuando enseñé el final a unos amigos, nos dimos cuenta de que el final no funcionaba. Lo que hicimos fue volver: habíamos rodado la película entre septiembre y octubre de 2014 y tuvimos que volver en el puente de mayo de 2015. Sólo cinco días. En ese tiempo, reescribí un final sin diálogos, pero rodamos como 20 minutos, cosa que no he podido hacer en ninguna otra película salvo en Isla bonita.

¿Es más complicado hoy abordar desde la comedia ciertos temas?

Veo alguna vez una de mis películas en televisión y pienso: “espero que no la vea mucha gente porque me pueden poner a parir”. Afortunadamente, en muchas cosas hemos avanzado, pero en otras parece que hemos retrocedido. Hay una sensación de que no puedes decir ciertas cosas ni tocar ciertos temas, que hay que ser demasiado correcto. Por ejemplo, La Movida, que surgió después de la muerte de Franco y rompió absolutamente con todo, ahora mismo sería imposible. 

...Y si te has quedado con ganas de más