
5 directores de cine malditos en España
5 directores de cine malditos en España Su apuesta por un estilo personal los alejó de la industria convencional y les colocó para siempre la
¿Cuál fue el germen de este documental sobre Almudena Grandes?
El documental Almudena lo empecé a a trabajar con Almudena sana. Entonces, en ese momento lo que quería era hacer un documental sobre su figura literaria, que hablase de su proceso creativo y que diese cuenta de la magnitud de su valor literario, no sólo en España, sino en muchos otros lugares del mundo.
Todo eso se vio truncado primero por la pandemia, luego ya llegó la enfermedad de Almudena y, desgraciadamente, la muerte. Ahí se paró todo y, al cabo de un tiempo, Mariela Besuelyski, productora de la película, me propuso retomarlo. Eso sí, de forma muy distinta a mi planteamiento inicial, ya no tenía que ver.
Y ha sido un proceso doloroso porque Almudena era mi mejor amiga. Y claro, yo he estado durante casi 3 años oyéndole y viéndola durante 8 o 10 horas en montaje y era muy loco, porque hay un momento que se te olvida que no está, y de pronto te das cuenta de que, efectivamente, no está. Y era muy complicado para mí encontrar la manera de contarlo.
Al final, la película la he hecho para mantener viva su memoria y para que la gente vuelva a poder pasar un rato con ella. En ese sentido, yo tenía muy claro renunciar a este tipo de documental en el que hay otras figuras que hablan de la persona que no está. Lo que quería era que ella reinase en toda la película, que la viéramos a ella. Eso sí, conté con sus hijos y más personas cercanas para mostrar ese lado más
Por otra parte, también me costó bastante tiempo aceptar que Almudena no estaba. Yo he sufrido el duelo de Almudena mientras hacía la película y he sufrido las fases del duelo. En ese sentido también entendí que era necesario cubrir ese hueco que ha dejado para los que éramos sus lectores. Para todo el mundo, y para los más cercanos, ha dejado un vacío muy grande.
La película la he hecho para mantener viva su memoria"
¿Qué rol querías que jugasen cada uno de los familiares de Almudena Grandes? ¿Cómo querías hilar sus testimonios?
Todas las películas se terminan de escribir en el montaje, pero un documental todavía más. Hay un leitmotiv que es tirarles unas fotos, buscar unas fotografías. Yo les dije que buscasen fotos que fuesen significativas.
A Luis García Montero, que está más presente y es un coprotagonista maravilloso, sí que le marqué más cosas. Había que contar cómo estaba ese hombre tras la ausencia de la mujer de su vida. Y entonces era sugerir momentos, dejarle a él manifestarse. En ese sentido fue absolutamente generoso. También somos muy amigos y se ofreció a dejar que contásemos la historia a través de él.
Luis García Montero ha sido un coprotagonista maravilloso"
Entrando en el terreno cinematográfico, ¿qué tenían sus novelas para que hubieran tantas adaptaciones al cine sobre su obra?
Era muy gracioso porque Almudena siempre decía: “os empeñáis en que soy una una autora muy cinematográfica y no es verdad. Primero porque hago novelas de 1000 páginas y no hay película que aguante tantas páginas.” Yo creo que, en definitiva, ella construye unos personajes maravillosos, llenos de luces y sombras, con muchos matices y construye unas tramas muy potentes.
Ella, a lo largo del desarrollo de su literatura, lo contaba muy bien los personajes y sus vidas. Contaba primero el entorno de las mujeres de su generación en España, pero luego se va desarrollando su escritura y llegan los Episodios de una guerra interminable donde la trama, lo que se cuenta, reina por encima de los personajes sin olvidar nunca la importancia de los mismos. Entonces eso es oro puro para un cineasta,
He de decir, como paréntesis, que ella era superfan de FlixOlé, porque el material de la plataforma es nuestra memoria cinematográfica. Y ella era una enferma de nuestra memoria.
En tu caso, adaptaste Atlas de geografía humana, ¿cómo fue ese proceso de adaptación? ¿Lo viviste con ella en primera persona?
Yo conocí a Almudena intentando adaptar Los aires difíciles, aunque luego no la dirigí yo, y esto nos hizo amigas para siempre, con lo cual yo gané esa amistad incondicional. Entonces, Gerardo Herrero, quien finalmente dirigió esa película, que es una buenísima persona y un estupendo director y productor, se quedó muy dolido porque no había podido hacer esa versión, y entonces me propuso adaptar Atlas de geografía humana. Inmediatamente le dije que sí. El guion lo escribí con Nicolás Saad, y ella iba leyendo.
Lo único que pedía era que fuésemos fieles al espíritu de la obra, como es lógico, pero luego entendía que en el momento que ya vendía los derechos, nuestro oficio era otro y hacer películas es otro arte, otra manera de expresarse. Entonces ella no se metía, pero yo le insistía y por eso estaba ahí presente. De hecho, hay muchísimos diálogos que son escritos y supervisados por ella. Después le enseñé la película y me dijo que le había gustado mucho.
En 'Atlas de geografía humana' hay muchos diálogos escritos y supervisados por Almudena Grandes"
¿Cuál crees que es el legado que ha dejado Almudena Grandes?
Es un legado muy, muy importante. Almudena era una mujer muy querida, y conjugaba la altísima calidad literaria con ser una escritora conocidísima. Tú ibas con ella por la calle y era como una estrella del rock, la paraban todo el rato. Tenía muchos seguidores y era gracias a su cercanía y a que era muy genuina.
Entonces, eh esa dimensión de esa esa literatura, que es una literatura que llega a todos eh que nos cuenta nuestra nuestra vida, que nos reconocemos en ella, que nos que nos cuenta ya no solo ese trabajo de memoria histórica que es importantísimo, sino nos cuenta nuestro interior, nuestros problemas.
Además, era una mujer absolutamente comprometida con su tiempo y con la historia que le había tocado vivir. Entonces era depositaria de la memoria. También una gran defensora de los derechos humanos, de los más desfavorecidos. Ella siempre decía que sus personajes favoritos eran los supervivientes, y en esa dimensión hay un legado eterno.
Nos gustaría que nos hablases sobre tus inicios, ya que comenzaste como ayudante de dirección en Los santos inocentes o El viaje a ninguna parte…
Desde el principio yo quería dirigir, pero en aquel momento no había escuela de cine en Madrid, y entonces no había manera de aprenderlo salvo haciéndolo.
Pero conseguí trabajar y estuve durante muchos años siendo parte del equipo técnico. Empecé como meritoria, que consistía en trabajar sin cobrar, (tenías derecho a bocadillo), pero yo me encontraba en el sitio del mundo donde quería estar, y me parecía maravilloso.
Y sí, estuve en Los Santos Inocentes, estuve en El viaje en a ninguna parte trabajando con Fernando Fernán Gómez, por ejemplo. De súper currita, claro, pero aprendiendo de los buenos. Y aprendiendo, además, todo el proceso, lo cual es muy interesante. Luego, cuando te lanzas a dirigir, eres muy capaz de ponerte en los zapatos de los miembros del equipo, ya que sabes lo que cuesta hacer cada rol.
No pude ir a una escuela de cine y me habría encantado ir a sitios como Los Ángeles a estudiar, pero lo que sí tuve fue ese aprendizaje de campo que es impagable.
Nos gustaría que nos hablases sobre tus inicios, ya que comenzaste como ayudante de dirección en Los santos inocentes o El viaje a ninguna parte…
La primera que me viene a la mente es El verdugo, del maestro Berlanga. Es una película impresionante: un guion fantástico de Rafael Azcona, una forma de retratar la sociedad y de contar un problema tan gordo desde los personajes… Es decir, empatizas con el protagonista, que es como el malo de la película. Yo creo que todo el mundo debería verla.
También pienso en una película que, a mí, recuerdo cómo me emocionó cuando salí del estreno, y es Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto de Agustín Díaz-Yanes. Es impresionante esa película. Tengo mala memoria, pero recuerdo con nitidez cómo me temblaba todo el cuerpo de la emoción cuando salí de ver esa película.
Y volviendo atrás, quería meter a Buñuel y a Almodóvar. Dos grandes maestros, singulares, personales, reconocibles y absolutamente recomendables.
Luego cada uno tenemos nuestras preferencias en películas de cada uno de ellos, pero Viridiana la recuerdo con mucha emoción porque además la fui a ver con mi padre; había estado prohibida y fuimos a verla. Y de Pedro, Hable con ella es una maravilla, o Mujeres al borde de un ataque de nervios… Es un catálogo gozoso para elegir.

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