5 directores de cine malditos en España

Su apuesta por un estilo personal los alejó de la industria convencional y les colocó para siempre la etiqueta de “directores de cine malditos”

Directores de cine malditos Arrebato

Lucía Ojalvo

Directores de cine malditos. Esa figura que ha existido desde, prácticamente, la invención del séptimo arte. Mala suerte, incomprensión, rebeldía… Distintos factores, que casi siempre se miden con el éxito, pueden hacer que un cineasta sea catalogado con esta etiqueta que, en muchas ocasiones, ha sido y es injusta

El cine español no iba a ser una excepción y en nuestro país también hay una larga lista de cineastas que, por falta de éxito, marginalidad de la industria comercial o, simplemente, demasiada personalidad, entran dentro de la temida categoría. Así que, aprovechando el estreno de una amplia selección de títulos de la filmografía de los Hermanos Ibarretxe, les dedicamos un pequeño homenaje con la colección “Cineastas malditos”.

Hermanos Ibarretxe

Javier, Esteban y José Miguel Ibarretxe, productor, director y guionista (aunque los 3 eran un poco todo), intentaron recrear Hollywood en el País Vasco: Bilbollywood. Los tres, con la ayuda de otros de sus hermanos, crearon su propio mundo cinematográfico, lejos del circuito convencional y con un humor particular y característico.

Además de cortos, como In vino veritas o Malditas sean las suegras, los Ibarretxe rodaron tres interesantes y distintos largometrajes. El primero, Solo se muere dos veces, es una comedia con gran carga fantástica y un elenco formado por Álex Angulo, Jon Incierte, Alaska, Santiago Segura, Rosana Pastor y Ángel de Andrés.

Sabotage! fue su película más ambiciosa. Con una producción y elenco internacional, de la mano de Francia y Reino Unido, se trata de una comedia, esta vez histórica, contextualizada en la batalla de Waterloo. Sin embargo, no funcionó y la carrera conjunta de los hermanos comienza a separarse.

Se unen nuevamente en Un mundo casi perfecto. Javier Merino y Antonio Dechent protagonizan esta cinta que, siendo una comedia como marca personal de los hermanos, tiene tintes de thriller y acción. Un testigo ha visto la cara de uno de los atracadores de un banco y la cosa se complica. 

Entre 2014 y 2022, primero Javier, luego José Miguel y posteriormente Esteban, los tres hermanos fallecieron. En su filmografía reina lo personal y la pasión, pero nunca consiguieron entrar, con sus propios títulos, en el circuito comercial. Así que, desde los márgenes del norte de España, hoy encabezan nuestra lista de directores de cine malditos.

Antoni Aloy

Corrían los últimos años del siglo XX, cuando saltó una noticia que revolucionó el cine en España. Lauren Bacall, Harvey Keitel y Sadie Foster, estrellas de Hollywood más que consolidadas, se iban a desplazar hasta Mallorca para grabar una película de un director español. La sorpresa fue aún mayor cuando se descubrió que este era un joven novato con prácticamente cero experiencia. Su nombre era Antoni Alcoy.

Desde niño, Alcoy tenía claro que quería dedicarse al cine. Así que, en cuanto pudo, hizo una maleta y se fue a estudiar a Los Ángeles. Fue allí donde puso todo el empeño para hacer realidad El celo, una versión libre de la novela Otra vuelta de tuerca de Henry James. Años y desesperaciones pasaron, pero finalmente logró hacer esta película de la mano de una productora estadounidense.

Sin embargo, el guion estudiado, las figuras reconocidas tras la cámara y un elenco de categoría no fueron suficientes para evitar que el sueño de Aloy se convirtiera en una pesadilla. La productora quebró y la película se acabó de montar rápido y mal. Así que, el director novel acudió a la producción española para poder terminarla como él quería. Logró estrenarla, pero, en aquel entonces, las críticas fueron muy dispares.

Tras el estresante rodaje, la desilusión de la posproducción y el mal trago de los críticos, Antoni Aloy desapareció del mapa. Le habían ofrecido nuevos proyectos pero los canceló. Nadie sabía por qué y pasó a convertirse en uno más de los directores de cine malditos de España. Sin embargo, en 2022 reveló la causa de su prematura retirada. ¿La respuesta? Está en el documental El cineasta escondido.

Directores de cine malditos El Celo
Fotograma de 'El celo'

Iván Zulueta

Arrebato encabeza, probablemente, el top de películas españolas malditas. Esto es directamente proporcional a que su director, Iván Zulueta, deba encontrarse en esta lista. El cineasta vasco fue un artista experimental y polifacético, especialmente, durante los años setenta y ochenta.

Zulueta se movía por los entornos culturales de la época como pez en el agua. Así, logró contactar con distintas personalidades y, además de al cine, dedicarse a la pintura, la fotografía o al cartelismo, realizando los carteles de distintas películas de Pedro Almodóvar. Su obra en la gran pantalla comenzó con pequeños cortos experimentales y muy personales.

Su ópera prima fue Un, dos, tres, al escondite inglés. Con este filme, en el que parodiaba el Festival de Eurovisión y casi sin presupuesto, llegó a Cannes pero el recorrido de la película no fue mucho más allá. Además, Zulueta no pudo figurar como director oficial de la cinta ya que no pertenecía al sindicato de directores. Lo hizo su productor, José Luis Borau. 

Su segundo y último largometraje fue, la ahora mitificada, Arrebato. Hoy es una película de culto para los más cineastas pero en el momento de su estreno, en 1979, no se entendió. Experimentación, drogas, personajes complejos y exploración de los sentidos. Estos elementos, unidos a la influencia del cine underground estadounidense, la condenaron. 

Por supuesto, la película también contó con problemas en la financiación y postproducción. Zulueta, que también lidiaba con problemas de drogadicción, se retiró durante un tiempo del cine. Volvió años después para grabar cortos y pequeñas historias, pero, tras lo sucedido con su mayor obra, nunca pudo quitarse la etiqueta de director de cine maldito.

Juan Pinzás

Uno de los cineastas más personales y particulares de España tiene por nombre Juan Pinzás. Su particularidad de maldito no viene nada por tragedias personales o cinematográficas, sino por su acercamiento a un estilo único que lo convirtió en un genio incomprendido.

Pinzás fue el primer y único director español en defender el Dogma 95, un movimiento que, en resumen, manifiesta dirigir sin artificios. Es decir, sin música ni iluminación extra, con cámara en mano y sin una escenografía preparada. Siguiente estos preceptos, dirigió una trilogía completada por Érase otra vez, Días de boda y El desenlace.

Esta particularidad le llevó a cultivar un cine separado del circuito comercial. Creó, junto a su mujer, su propia productora para poder hacer películas a su manera. Esto se sumó, además, a que la mayoría de su obra se hacía en su Galicia natal, por lo que el contacto con el mainstream era escaso. Así la marginalidad se volvió doble. 

No ha sido hasta los últimos años, cuando su nombre comenzó a tenerse relativamente en cuenta. En 2013, su largometraje Sombras de Nueva York consiguió la nominación al Goya por mejor fotografía. Pinzás es un cineasta con una visión única que, de forma injusta, se convirtió en maldito.

Directores de cine malditos Sombras de Nueva York
Fotograma de 'Sombras de Nueva York'

Margarita Alexandre

Margarita Alexandre fue una de las mujeres pioneras del cine español. Sin embargo, su nombre, como directora, productora y actriz, ha quedado prácticamente en el olvido. Esto ya es un motivo de peso para incluirla en nuestra lista de directores de cine malditos. Sin embargo, repasando su vida y obra a través del documental de Fermín Aio dedicado a su figura, podemos encontrar aún más.

Una mujer que se define a sí misma como “visceralmente libre”, no tuvo ningún reparo en plasmar sus ideas en sus películas, pero sus propuestas se vieron manchadas por la censura franquista. Especialmente, la sufrió La ciudad perdida, que sugiere un alto contenido político al narrar la historia de un comunista regresa a España con una misión pero se enamora de una joven de clase alta. Con la intención de esquivar a este férreo sistema, dirigió La gata, que, aunque no parece tener una crítica tan explícita, muestra a una protagonista femenina que rompe con lo establecido y no se subyuga a la autoridad.

Tras el estreno de la cinta, Alexandre y Rafael Torrecilla, su compañero sentimental y profesional, abandonan el país. Se trasladan a Cuba, donde acaba de estallar la revolución. Allí, la directora se convertirá en una prolífica productora y abandonará la dirección. Tras más de 10 años, deja Latinoamérica atrás, descontenta con el devenir político y se traslada a Italia, donde se encargará, entre otras, de la producción de Operación Ogro, sobre el atentado de Carrero Blanco.

Mujer en tiempos convulsos, con ideas políticas revolucionarias, un cine personal y crítico y con la censura pisándole los talones. Margarita Alexandre siempre puso la libertad por encima de todo y por eso, hoy, su legado es tan libre como maldito.

...Y si te has quedado con ganas de más