Carne de horca, el western andaluz que desmontó el mito del bandolero español

En FlixOlé, te traemos el mejor cine de aventuras de la mano de los bandoleros, una figura recurrente en nuestra iconografía que se vio revivida con las coproducciones italianas

CARNE-DE-HORCA

Iris Domenech

¿Sabías que hubo un tiempo en el que los bandoleros estaban completamente mitificados? Así es, en la España del siglo XIX, especialmente en Andalucía, estos hombres (y en ocasiones también mujeres), que vivían al margen de la ley, eran cantados en romances, coplas y relatos orales. Se les describía como héroes, casi como figuras legendarias: Robin Hoods españoles enfrentados a la injusticia. Nombres como El Tempranillo o Diego Corrientes circularon durante décadas en el imaginario colectivo alimentando una versión romántica que muchas veces poco tenía que ver con la realidad. Se contemplaban como justicieros capaces de proteger al pueblo y luchar por un bien mayor… aunque ese “bien mayor” en demasiadas ocasiones no fuera más que sus propios intereses.

En este contraste se reconstruye Carne de horca, un film que lejos de glorificar la figura del bandolero la muestra con sus sombras y desmonta esa imagen completamente idealizada. 

La reciente incorporación de Carne de horca al catálogo de FlixOlé, supone una oportunidad para redescubrir obras fundamentales del cine del siglo XX con títulos como El halcón de Castilla (José María Elorrieta, 1965), La máscara de Scaramouche (Antonio Isasi-Isasmendi, 1963) o El caballero de los cien rostros (Pino Mercanti, 1960), que comparten un espíritu de cine popular.

Una trama de honor, traición y leyenda

Tras perder todo tu dinero en el juego y discutir con tu padre, quien se niega a seguir manteniéndote, llega a tus oídos la noticia de un exitoso secuestro local.  Y por consecuencia una idea desesperada: convencer a tus amigos para secuestrar a tu propio padre y cobrar un rescate. Sin embargo, tus planes se truncan dramáticamente. No son tus amigos quienes actúan, sino los verdaderos bandoleros, y al no pagar, recibes el cuerpo sin vida de tu padre.

Esta es la trágica premisa que marca la vida de Juan Pablo de Osuna (Rossano Brazzi), un joven aristócrata cuya existencia se desmorona por completo con el asesinato de su progenitor a manos de Lucero (Fosco Giachetti), un célebre bandido. Consumido por el deseo de venganza, Juan Pablo decide infiltrarse en la banda de Lucero. Allí, se sumerge en un mundo de violencia y leyenda donde pronto descubre las traiciones y las oscuras realidades que subyacen a su fachada.

Situándose en la Serranía de Ronda y Sierra Morena del siglo XIX, Carne de horca nos presenta hombres despiadados y sin escrúpulos, cuya fama solo se sostiene en los fantasmas que alimenta la tradición oral. Cabe destacar que el propio título del film es una sentencia: hombres que están destinados al patíbulo, no a la redención heroica.

Ladislao Vajda y la coproducción italiana

Ladislao Vajda, director húngaro con una extensa carrera internacional, comenzó su trayectoria cinematográfica en su país natal, dirigiendo alrededor de diez películas. Sin embargo, en 1938 se vio obligado a huir de Hungría debido a la amenaza nazi. Tras su paso por Francia e Italia, se estableció en España en 1942, escapando de la expansión militar nazi-fascista. Aunque su exilio fue inicialmente concebido como provisional, en 1952 recibió la Cruz de Isabel la Católica y finalmente se nacionalizó como español en 1954.

Carne de horca fue su segunda película (1953) dentro de su contrato con la productora Chamartín. Esta obra se destacó por ser pionera en las coproducciones con Italia, contando con dos protagonistas italianos. Este tipo de colaboración con Italia no era habitual en la época, aunque se popularizaría a mediados de los años 50. Como recién iniciado bandolero y líder de la banda contaban con Rossano Brazzi y Fosco Giachetti. Brazzi era probablemente el galán más importante del cine italiano de los años cuarenta, un galán de películas románticas y películas de capa y espada.

Sin embargo, el reparto español no se quedaba atrás. Vadja tenía el suficiente prestigio para conseguir un reparto de secundarios importantes incluso en papeles muy pequeños. Este era el caso de Luis Prende, con breves minutos en pantalla aun siendo una de las estrellas del cine español de los años cuarenta. Y además, no todo era prestigio, también era muy querido entre sus actores puesto que, como decía Emma Penella, “la principal preocupación de Vajda en la dirección era crear un clima de bienestar en el rodaje, buscando que los actores se sintieran a gusto y que no tuvieran que decir ninguna frase que no sintieran como propia”.

Manuela Ruiz Penella en Carne de horca

¿Por qué verla hoy?

Si eres aficionado al género wéstern, esta película merece tu atención. Vajda supo adaptar magistralmente los elementos característicos del cine del oeste norteamericano (como duelos, asaltos y persecuciones a caballo) al contexto y la estética española. Logró una fusión estilística, sustituyendo los saloons por tabernas y los sheriffs por soldados, e integrando el costumbrismo folclórico con los valores del régimen. Todo esto, sumado a los paisajes andaluces y las escenas rodadas cerca de la Colegiata, contribuyeron a crear un universo cinematográfico único, consolidándola como una obra pionera del “western andaluz”.

Además, en su momento, la obra de Vajda fue muy reconocida por la crítica, que la consideró su mejor trabajo hasta aquella fecha, y recibió varios galardones, incluyendo premios en el Festival de San Sebastián y por parte del Sindicato Nacional del Espectáculo.

...Y si te has quedado con ganas de más