Alfonso Ungría: "He vuelto a ver Gulliver y me reafirmo en que es mi mejor película"

FlixOlé incorpora a su catálogo Gulliver y para celebrarlo ha podido contar con su director, Alfonso Ungría, para que rememore sus vivencias con esta película, además de hacer un repaso por su trayectoria cinematográfica

Sus inicios

Comenzaste en el mundo del cine con compañeros como Jaime Chavarri o Emilio Martínez-Lázaro. ¿Qué recuerdos tienes de aquella época? 

Tengo unos recuerdos fantásticos. Antes de dedicarme al cine trasteé con ciencias económicas y, para disgusto de mis padres, enseguida les dije que me iba a dedicar al cine. Y fue así. Nos reunimos un grupo de amiguetes, una cuadrilla de cinéfilos: Emilio Martínez Lázaro, Augusto Martínez Torres, Ricardo Franco, Jaime Chávarri y yo. E hicimos cortos y nos ayudábamos los unos a los otros.

De toda aquella peripecia juvenil, el primero que dio un pequeño  salto hacia el largometraje fui yo. Un productor me dijo, “si eres capaz de hacer una una película con un millón de pesetas, la hacemos.” Y yo, absolutamente inconsciente a los 23 años, contesté que era capaz.

No fui tan tonto como para intentar hacer La caída del Imperio Romano; con ese dinero tan exiguo sabía que tenía que hacerlo dentro de una casa, con muy pocos actores y muy poca iluminación. Tenía que ser una película barata. Y así la hice, gracias también a este grupo de amigos cineastas, que eran parte del equipo. Y lo hicieron casi gratis. La sorpresa fue que esta película, El hombre oculto, se seleccionó para el Festival de Venecia, y además nos recibió allí muy bien. Tuvo mucho éxito porque era una película de un cine que no se había visto en España nunca. 

Fue una gran sorpresa que 'El hombre oculto', mi primera película, estuviera seleccionada en el Festival de Venecia"

Con Tirarse al monte tuviste problemas con la censura. ¿Cómo repercutió eso en tu carrera?

Ya tuve un pequeño corte de censura en El hombre oculto, en el que quitaron un primer plano del principio que explicaba un poco la situación del país y del argumento. Y fue un corte muy inteligente porque eso hacía difícil la comprensión de la misma. Pero con Tirarse al monte hice lo que quería. Y realmente tuve mi castigo porque cuando entró en censura dijeron que esa película no se podía estrenar, “pero ni locos”. Y que, además, ese joven tan audaz (yo) no iba a presentar ningún proyecto porque lo iban a prohibir. Por díscolo.

Ahí tuve que empezar a trabajar en televisión como guionista y así me gané la vida. Hasta dos o tres años después de que muriera Franco, con la censura eliminada, no me volvieron a ofrecer proyectos de cine. Sin embargo, seguí alternando cine y televisión.

FlixOlé entrevista al cineasta Alfonso Ungría, quien comenta el estreno en la plataforma de su película Gulliver

Trayectoria televisiva y vuelta al cine con Gulliver

¿Cómo te formó tu trayectoria en televisión?

Me sirvió para poner los pies en la tierra. Para decir, “vamos a hacer un cine bueno, con interés y un mundo propio, pero más accesible al gran público”. Y tanto mis compañeros como yo aprendimos ahí el oficio porque no habíamos ido a la escuela de cine. Era muy divertido porque había series que se llamaban Cuentos y leyendas, otras que se llaman Los libros, que eran adaptaciones de obras clásicas…

Eran TV movies de una hora en que te daban solamente dos semanas para rodar, pero con mucha libertad. Y eso fue lo que nos dio oficio. Las temáticas y posibilidades eran muy distintas, era como el sistema de estudios del Hollywood de los años 40 y 50: te daban un proyecto y tenías que hacerlo. Y eso también, por otro lado, te da una dosis de humildad. Lo mismo te toca un musical que una comedia o un drama, y ahí fue donde realmente aprendimos la profesión.

Mi trayectoria en televisión me sirvió para poner los pies en la tierra..."

En esa época rodaste Gulliver, una de tus películas de referencia.

Gulliver es mi película preferida de las que he hecho, quizá porque, como ha sido una especie de hijo maltratado, es al que más quieres. Pero ahora, gracias a la restauración de FlixOlé, la he visto de nuevo y me reafirmo en que es mi mejor película. Además, es muy espectacular. Creo que va a causar asombro entre el público que la vea ahora por primera vez, de preguntarse cómo se pudo hacer una película así en esa época.

Gulliver tiene a Fernando Fernán Gómez de protagonista y a cuarenta y cinco enanos. Una anécdota divertida fue cuando el productor me ofreció hacer una película y le hablé de este proyecto. Lo primero que me preguntó fue si era muy cara, y le contesté: “no, es muy sencilla. Solamente necesitamos un pueblo abandonado y 45 enanos”. 

El guión lo hicimos Fernando Fernán Gómez y yo, y empezaba como una comedia y acababa como un drama. Y , en realidad, va a ser como un reestreno porque Gulliver se hizo en el año 75 y todavía censuraron algunas cosas, por eso la película se retrasó un año en su estreno.

¿Cómo fue trabajar en el guion de Gulliver con Fernando Fernán Gómez?

De Gulliver en realidad utilizamos el título y un poco el espíritu de la novela “Los viajes de Gulliver”. Era un mundo de liliputienses que podía gestionar su propia vida y luchar contra un gigante. En este caso, aquí el gigante era Fernán Gómez y los enanos eran una troupe que ensayaba en un pueblo abandonado.

Trabajamos lo que antes se llamaba en España una charlotada, haciendo referencia a Chaplin. Aunque aquí caló más el concepto de esperpento que inventó Valle-Inclán. Esta película, sin duda, entra en el esperpento.

Gulliver es una película que entra en el género del esperpento"

Descubridor de Elena Anaya

Tras seguir trabajando en televisión durante varios años te llegó el proyecto de África. ¿Qué nos puedes contar sobre la película?

En África hay una cosa que involucra a todo el mundo: la relación padre e hijo. Y esa relación muchas veces está enfrentada. Yo lo llevé al terreno dramático, y de paso, contaba un historia de amor entre unos jóvenes de 15 años que aprenden a sentir eso.

Tuve la gracia de descubrir ahí a Elena Anaya, que era una chica que venía de Palencia a hacer este papel protagonista. Para los segundos papeles acepto sugerencias, pero a los protagonistas me gusta elegirlos a mí. Y, aunque los mayores eran Imanol Arias y Judy Carmen, los realmente protagonistas eran los jóvenes. Hice la prueba como a 200 chicos y chicas, y cuando vi a Elena Anaya lo vi clarísimo. Y parece que acerté. No tenía ni idea de interpretar,  pero era de una naturalidad absoluta. Y luego el chico que era Zoe Berriatúa, hijo de Luciano Berriatúa. Fue una película en la que estuvimos todos muy contentos y además tuvo éxito.

Hice la prueba a 200 chicos y chicas, y cuando vi a Elena Anaya lo tuve clarísimo"

Alfonso Ungría y los cineastas malditos

Augusto Martínez Torres te incluyó en su libro de cineastas malditos. ¿Qué opinas de esta etiqueta de maldito? 

A mí es que no me gusta ser llorón. No he tenido, como todos, buena suerte para algunas cosas. Pero, por ejemplo, que seleccionaran El hombre oculto como la película representante de España en el Festival de Venecia, pues fue un momento de suerte. Otras veces he tenido mala suerte, como todos.

En mis memorias hablo en contra de que se me clasifique como autor maldito, porque la maldición indica que tienen algo contra ti, y yo nunca he sentido eso. Cuando hice unas películas más al gusto, más mainstream, fueron muy bien. Cuando hice unas películas más intelectuales y minoritarias, pasó lo contrario. Pero eso es lógico, siempre lo he aceptado.

Cuando hice Tirarse al monte y se prohibió pensé que había sido una locura hacer esa película todavía en época franquista. Y fue mi culpa, aunque los enemigos sean los censores. Pero pequé de una audacia excesiva.

En definitiva, he sido un director profesional y he querido siempre que todas mis obras tuvieran rasgos míos. Pero siempre he aceptado tanto tener libertad a la hora de crear, como no tenerla en otros momentos.

Estoy en contra de que se me clasifique como autor maldito"

¿Qué piensas de que, décadas después, el público pueda disfrutar de Gulliver en FlixOlé?

Mi gran preocupación siempre ha sido que las películas que he hecho estuvieran rescatadas. Por eso, al igual que ocurre con las películas que hice en el País Vasco y se encuentran en la Filmoteca de Euskadi, es una satisfacción enorme que Gulliver se haya recuperado. En la industria española, para mí la plataforma por excelencia es FlixOlé. Enrique Cerezo tuvo la osadía y la visión, desde hace casi 50 años, de ir recuperando cine español, y ahora tiene una gran plataforma. Por eso yo quise que mis películas estuvieran aquí.

...Y si te has quedado con ganas de más