
Mariano Ozores: 100 años del director que llenó salas de cine
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Presentas en San Sebastián El mal hijo, el debut como director de Jaime Lorente. ¿Qué es lo que te atrajo de este proyecto y cómo te llegó?
Me llegó por parte de mi representante; me dijo que Jaime Lorente quería dirigir su primera película y que quería contar conmigo para un personaje. Me pasaron el guion, lo leí y me pareció interesante porque estaba lleno de connotaciones familiares. Mi madre era murciana, y mis tres hermanos. Había una conexión con Murcia y, de alguna forma, yo tenía una espinita de que tenía que hacerles una especie de pequeño homenaje a esa rama familiar; y a Murcia, que es una región que a mí me encanta y le tengo mucho amor.
Eso fue lo primero, pero después fue la conversación con él. Tuvimos un encuentro después de esto y la verdad que me sorprendió muchísimo Jaime. Yo le había visto en televisión, no lo conocía personalmente, y cuando empezó a hablarme empezó a contarme cosas con una apertura y una sinceridad… Me contaba cosas íntimas de su vida que me hicieron pensar: “Este hombre es muy especial”. De entrada, las cosas no tan agradables de la vida de uno se las calla para más adelante en todo caso, pero él abrió por ahí directamente. Me gustó tanto que hiciera eso que me entregué. Aparte tenía muy clara cómo quería hacer la película.
Luego, por supuesto, una vez que se pone había cambios, pero eso pasa siempre en todos los rodajes. Yo, para trabajar, necesito un poco saber qué es lo que aporta el personaje dentro de la película, como una parte más del puzle. Yo sentía que esta mujer representaba un poco el amor incondicional, una capacidad que siempre me ha inquietado porque yo me siento incapaz de sentir amor incondicional. Hay mujeres que con sus hijos lo tienen; no todas, me han dicho. Por lo visto se siente por los perros también, porque a un perro lo cuidas, le lavas de todo, no esperas que el perro haga nada: amas profundamente a ese animal. Pero en la vida, en las relaciones humanas normalmente es muy difícil llegar a confiar tanto como para entregarse a esos niveles y no esperar nada a cambio.
¿Y cómo te entregaste a este papel?
Yo aún no lo he conseguido. Dentro de la película ha sido Pascuala (su personaje), más que yo. Empecé a trabajar a esta mujer, a ver cómo era, cuál podía haber sido su historia -los datos que tenía también de la novela me ayudaron un poco a ver un poco de dónde venía y cómo era-.
Realmente es un fenómeno aislado, no hay mujeres así; no había mujeres así en esa época tampoco. Todas ellas eran supervivientes, pero el dolor que habían sufrido les había dejado huellas de rencor, dificultad ante la vida y todo esto, pero a ella no. Ella es una forma de reflejo para el nieto y, a través de su ser, de su estado de ser en la vida, el nieto va aprendiendo otra forma diferente de relacionarse más allá de la violencia. La violencia está relacionada con la masculinidad, pero cuando ya no hay palabras y no se puede hablar, recurriendo a esto; él (el nieto) rompe ese círculo familiar de violencia que ha habido durante la historia. Se cuenta a través de los cuidados de la abuela, de la atención de la abuela con él y de cómo es ella. Yo creo que el cambio se produce por la convivencia con ella.
La película hace las veces de homenaje a todas esas mujeres fuertes que han atravesado situaciones similares, pero en ese silencio. ¿Qué has sentido al formar parte de ello?
A mí me gusta contar historias que toquen, emocionen, pero no que emocionen de reír o llorar nada más, sino que el espectador o espectadora, en un momento dado, pueda sentir una identificación con lo que le pasa a esa mujer o puede reconocerse algo que a lo mejor ni se había preguntado.
El cine tiene esa cualidad: muestra cosas que ni siquiera el espectador se ha preguntado y, de repente dice: “Ah, me responde a preguntas que ni siquiera he sabido hacerme”. Esto es una cualidad que tiene el cine y que a mí me gusta mucho; me gusta elegir los proyectos precisamente cuando hay algo que desvelar, que no es obvio o no está incluido en nuestra sociedad de una manera obvia pero que es muy necesario.
Yo sentía que esta mujer representaba un poco el amor incondicional, una capacidad que siempre me ha inquietado porque yo me siento incapaz de sentir amor incondicional."
¿Cuáles son los tres títulos de referencia o que recomendarías de cine español?
Hay muchísimas películas, y cada vez mejores. El sur, que es una película que a mí me seguirá gustando siempre. El cine de Érice me gustaba muchísimo, El espíritu de la colmena. Todo ese cine me me fascinaba. El cine de Buñuel me gusta mucho, es que me gusta mucho el cine clásico, pero también me gustan mucho películas eh actuales, ¿no?
Hay películas de directoras emergentes ahora mismo que están haciendo un cine extraordinario. desde Alcarràs, a Cinco lobitos incluida. Muchas películas, de directoras sobre todo, que me están llamando mucho la atención. Y títulos en concreto, podría decirte muchos, pero lo interesante es que vengan de ahí, de esa cuna.

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