Las grandes folclóricas y el cine español

Con motivo de las nuevas incorporaciones a FlixOlé, Yo soy ésa y El día que nací yo, te presentamos a las folclóricas

Lola Flores, Rocío Jurado y Marujita Díaz en "Nuestras folclóricas" en FlixOlé

Iris Domenech

Vestidas de flamencas, con mantones de manila y peinados de gran elaboración las folclóricas, con su cante, conquistaron el cine español. 

En pleno siglo XX, estas artistas no solo triunfaron en los escenarios, sino que utilizaron el cine como una plataforma clave donde difundir la música popular y forjarse como mitos. A través de géneros como el melodrama, el musical, la comedia y las historias pasionales, sus películas sirvieron de espejo para reflejar aspiraciones, conflictos, minorías y, sobre todo, modelos de identidad femenina. Así mismo, este género, lejos de ser secundario, constituye uno de los pilares de la cinematografía nacional, además de haber articulado todo un imaginario cultural y emocional que todavía sigue resonando con gran fuerza. 

Artistas como Imperio Argentina, Concha Piquer, Marujita Diaz, Sara Montiel o Lola Flores no solo se convirtieron en iconos, sino que encarnaron épocas y definieron la viva evolución de España y de la mujer. Es por ello que aprovechando el estreno de Yo soy ésa y El día que nací yo, las dos películas que Isabel Pantoja protagonizó en los años 90, hemos querido rendir homenaje a este género con la colección “Nuestras folclóricas”.

Imperio Argentina, reina en la república

Magdalena Nile del Río, conocida como Imperio Argentina, fue una de las grandes estrellas del cine español de la República. Nacida en Buenos  Aires cuando llegó a España Florián Rey la convirtió en una estrella de Cifesa. Grabó más de veinte películas, realizó giras mundiales y se relacionó con la élite, incluyendo a Hitler como un gran admirador. 

Su película, Morena Clara (1936), el film nacional más taquillero de la década, narraba la historia de la gitana que roba jamones y acaba conociendo el bien de la mano de un abogado con el rostro de Manuel Luna. Sin embargo, su éxito se vería opacado durante las siguientes décadas y como cantaba en este film, Imperio se convirtió en la falsa moneda que «de mano en mano va y ninguno se la queda». 

Estrellita Castro, la consolidación del arquetipo andaluz

Hija de padre gallego y madre malagueña, Estrellita Castro se sintió atraída desde niña por el cante andaluz. La artista interpretaba cuplés andaluces con una voz aguda y muy personal, marcada por un inconfundible acento sevillano y expresada con singular gracia. En el escenario, esta se acentuaba con giros y ademanes llenos de una alegría contagiosa. Además, adoptó un rasgo estético que conservaría hasta el final de su vida: un característico caracolillo en el cabello sobre la frente. Finalmente, en las décadas de los 30 y 40 se convirtió en uno de los rostros más conocidos del panorama artístico español y, junto a Imperio Argentina, formó parte de la generación de estrellas que rodaron en los estudios de la UFA durante el periodo nazi.

En Torbellino (Luis Marquina, 1941), Estrellita Castro encarna a una mujer apasionada y temperamental que llega a una decrépita emisora de radio que está pasando por malos momentos. 

Juanita Reina, voz y mucho sacrificio

Juanita Reina fue una de las grandes damas de la copla y del cine español, símbolo de elegancia y temperamento artístico. Cantante y actriz de voz poderosa, debutó con apenas 13 años en el Teatro Cervantes de Sevilla, impulsada por su padre, que guió sus primeros pasos profesionales.

Especialista en la copla, hizo populares himnos firmados por Quintero, León y Quiroga como Francisco Alegre, Capote de grana y oro o Y sin embargo te quiero, interpretando siempre un repertorio propio que la distinguió del resto. En el cine alcanzó su primer gran triunfo con Canelita en rama (1943), comedia musical que consolidó su estatus de estrella y marcó el inicio de una brillante trayectoria en la gran pantalla.

Concha Piquer, la valenciana que debutó en Nueva York

La humilde valenciana Conchita Piquer,  comenzó su carrera internacional a la temprana edad de quince años. Debutó en Nueva York y rápidamente alcanzó el éxito en Broadway, realizando giras por América y grabando numerosos discos. Esta artista completa no solo triunfó en el teatro y la música, sino que también hizo historia al protagonizar en 1923 la primera película sonora del mundo.

En 1926, regresó a España, donde su popularidad se consolidó rápidamente. Una de sus películas más destacadas y a la vez su penúltima película fue Filigrana (1949), una comedia musical dirigida por Luis Marquina. El guion de Marquina, basado en una obra teatral de Antonio Quintero, narra la historia de Filigrana, una humilde gitana abandonada por el mujeriego conde de Montepalma. Años después, convertida en una artista de éxito y casada con un millonario argentino, Filigrana regresa a España con el único objetivo de vengarse del conde. La película también contó con la participación de una joven Carmen Sevilla, marcando su segunda aparición en la gran pantalla. Cabe destacar que la mítica canción Ojos verdes consiguió un gran éxito precisamente por su interpretación. Ni siquiera fue compuesta para ella, pero no fue hasta 1937 cuando ella la grabó cuando se convirtió en todo un éxito. 

Marujita Díaz, entre coplista y vedette

María del Dulce Díaz Ruiz nació en Sevilla y pronto pasaría a la historia del espectáculo español bajo el nombre artístico de Marujita Díaz. Su figura resulta imprescindible para entender la etapa de esplendor que vivió el cine español a mediados del siglo XX, especialmente durante las décadas de 1950 y 1960. Gracias a su carisma, su voz, su presencia escénica y el movimiento de sus ojos fue reconocida tanto por el público como por la crítica como una de las máximas exponentes de la copla y, sobre todo, como la gran dama de la revista musical española. A lo largo de su extensa trayectoria participó en más de 37 producciones cinematográficas y grabó más de medio centenar de discos.

Durante los años cincuenta se consolidó como una de las intérpretes más populares del país y en la década siguiente volvió a brillar con fuerza gracias a La corista (1960), dirigida por José María Elorrieta. En esta película dio vida a una joven integrante de un espectáculo de revista que termina enamorándose del director del grupo, dando lugar a una sucesión de enredos humorísticos y situaciones extravagantes. El film quedó grabado en la memoria colectiva por algunos de los números musicales más emblemáticos del cine español, entre ellos Mamá, cómprame unas botas y La Tarántula.

Sara Montiel, la primera española que triunfó en Hollywood

Bajo el nombre completo de María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández, Sara Montiel se convirtió en una de las grandes figuras del cine y la canción española con proyección internacional. Considerada una de las folclóricas más talentosas de su generación, desarrolló una exitosa carrera en España y América, lo que la llevó a obtener la nacionalidad mexicana en 1951. A lo largo de su trayectoria participó en cerca de cincuenta películas y recibió numerosos reconocimientos, entre ellos dos Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos por El último cuplé y La violetera, la Medalla de Oro de la Academia de Cine y el Golden Eagle, máximo galardón de la comunidad hispana en Hollywood. Su legado fue homenajeado por Pedro Almodóvar en La mala educación.

Tras un periodo de trabajo en México, Montiel regresó a España para protagonizar El último cuplé, un ambicioso proyecto dirigido por Juan de Orduña. El realizador apostó todos sus recursos personales para sacar adelante la película centrada en el auge del cuplé.  Aunque Orduña tuvo que ceder finalmente los derechos a una gran productora, el esfuerzo dio sus frutos: estrenada en 1957, la película batió récords de recaudación y permaneció más de un año en cartel en Madrid. Este éxito consagró definitivamente a Sara Montiel como la gran estrella del cine español de su época. Canciones como Fumando espero o El relicario se convirtieron en auténticos iconos culturales. Gracias a este trabajo, Montiel recibió la Medalla a la Mejor Actriz Protagonista del Círculo de Escritores Cinematográficos y pasó a ser la intérprete mejor remunerada del panorama cinematográfico nacional.

Lola Flores, La Faraona

Lola Flores fue mucho más que una artista: para muchos, la auténtica reina del folclore español. Canciones como A tu vera o Ay, pena, penita, pena siguen vigentes décadas después, reflejo de un carisma inigualable. Apodada “La Faraona”, encabezó una de las sagas artísticas más influyentes del país y brilló tanto en la música como en el cine, con títulos tan emblemáticos como María de la O o La hermana San Sulpicio.

Precisamente ese apodo, nacido en Sudamérica y ligado para siempre a su personalidad arrolladora, dio nombre a una de sus películas más recordadas, producida por Cesáreo González (La Faraona, 1955). En ella, Lola Flores interpretó a Pastora Heredia, una gitana de gran corazón que viaja a México para reclamar una herencia y descubre que su abuelo no está tan muerto como creía. El reparto contó con figuras del cine mexicano como Agustín Lara y Joaquín Cordero.

Carmen Sevilla, la novia de España que conquistó Hollywood

Carmen Sevilla, apodada cariñosamente “la novia de España“, es considerada una de las figuras esenciales de la denominada Generación de las folclóricas. Su carrera despegó y se consolidó notablemente en el cine, protagonizando éxitos memorables como Violetas imperiales y La pícara molinera. Además de su éxito nacional, su imagen de feminidad dulce, cercana y luminosa la llevó a formar parte del reparto de La venganza, una película histórica para el cine español por ser la primera nominada al Óscar en la categoría de Mejor Película Extranjera. Sin embargo, el papel que la catapultó a la fama internacional, más allá de las fronteras españolas, fue el de Octavia en Marco Antonio y Cleopatra, donde compartió una de las escenas más eróticas de la película junto a Charlton Heston.

En 1955, Carmen Sevilla viajó a Buenos Aires para rodar el drama musical Requiebro, dirigida por Carlos Schlieper y compartiendo reparto con Ángel Magaña y un joven Luis Dávila. En la cinta dio vida a una cantaora andaluza al frente de una compañía artística y dejó muestras de su talento interpretando cuatro de sus coplas más emblemáticas. 

Rocío Jurado, la más grande

Rocío Jurado nació en Chipiona, pero su voz conquistó el mundo. Llevó la copla y el flamenco a lo más alto del panorama internacional, convirtiéndolos en seña de identidad cultural. Su carrera está avalada por cifras casi inalcanzables: 150 discos de Oro, 63 de Platino y un reconocimiento histórico que llegó en el año 2000, cuando en Nueva York fue distinguida como la Mejor Voz Femenina del Siglo XX. Un título que reforzó el apodo con el que sería eternamente conocida: “la más Grande”. Este sobrenombre la sigue acompañando a lo largo del tiempo, a pesar de que ella misma afirmaba que no se sentía cómoda con tan grande reconocimiento. 

A lo largo de su trayectoria, Rocío Jurado se adentró de forma puntual en la interpretación. No obstante, fue La Lola se va a los puertos la obra que terminó por definir su huella y broche final en la gran pantalla. Estrenada en 1993 bajo la dirección de Josefina Molina, Jurado da vida a Lola, una cantante de éxito cuya llegada a Sanlúcar de Barrameda desencadena una historia de pasiones cruzadas entre un influyente terrateniente, Don Diego, y su propio hijo, José Luis. 

Isabel Pantoja y el ocaso del cine de las folclóricas

Isabel Pantoja es uno de los nombres propios de la crónica social y musical española. La sevillana se alzó como una de las grandes voces de la copla, construyendo una trayectoria artística tan sólida como exitosa. Sin embargo, con el paso del tiempo, los focos dejaron de apuntar solo a los escenarios y comenzaron a iluminar su vida personal, plagada de controversias. Aun así, en los años noventa vivió su época dorada, convertida en una de las artistas más populares y seguidas del país.

La muerte de su marido, el torero Paquirri, en 1984, marcó un antes y un después en su carrera y en su imagen pública. España la abrazó entonces como la inolvidable “Viuda de España”, un apelativo que reforzó su conexión con el público. Ese fenómeno social y musical llevó, en 1990, al productor Luis Sanz a apostar por ella para la gran pantalla. Así nació Yo soy esa. En el reparto brillaban nombres de peso como José Coronado, Loles León y Juan Echanove, pero el rodaje dio mucho más que escenas memorables: los rumores, que hoy se saben que son ciertos, se dispararon cuando empezó a hablarse de un posible romance entre la tonadillera y Coronado, un runrún que añadió morbo y titulares a la película incluso antes de su estreno. 

El balcón de la luna (Luis Saslavsky,1962)

Si te has quedado con ganas de más cine, no te puedes perder El balcón de la luna de Luis Saslavsky. Esta película, que comparte cartel con Carmen Sevilla, Lola Flores y Paquito Rico, narra la historia de tres mujeres aspirantes a cantantes durante sus últimos meses en un local de variedades conocido como “El balcón de la luna”. 

...Y si te has quedado con ganas de más