Un repaso por el cine español LGBTIQ+

Referentes cinematográficos LGBTIQ+ que retratan la realidad del colectivo desde el siglo XX hasta la actualidad

Helena Fernández

A menudo se considera que el cine LGBTIQ+ es un fenómeno reciente, pero lo cierto es que ya en las décadas de los sesenta y setenta existían propuestas cinematográficas que retrataban la realidad del colectivo. A diferencia de las producciones actuales, aquellas obras tuvieron que enfrentarse a la censura y a numerosas limitaciones que condicionaban la libertad creativa. FlixOlé recupera ahora parte de ese legado a través de una selección de títulos y del estreno de Maricones: el cine de Els 5QK’s, un recorrido por la representación del colectivo en el cine español, especialmente durante la Transición.

Lejos de responder a una moda pasajera, estas películas constituyen valiosos testimonios de una época que aún no estaba preparada para aceptar a quienes vivían al margen de las normas establecidas. En esencia, el cine del siglo XX y el contemporáneo comparten las mismas emociones, conflictos e identidades; lo que cambia es el contexto histórico en el que esas historias pudieron ser contadas. Fueron años en los que el simple hecho de existir, expresarse y definirse fuera de los cánones dominantes requería una valentía extraordinaria.

Nacha, Loren, Reneé, Tamara, Josette y Eva tienen mucha vida que contar. Por ello, comparten sus memorias en un proyecto pionero en el audiovisual español sobre la transexualidad. La obra revela en pantalla la contradicción de quienes perseguían y sentenciaban a estas mujeres, pero luego terminaban convirtiéndose en cómplices silenciosos de aquello que decían repudiar.

En los planes iniciales del director Giménez-Rico no entraba el relatar las versiones reales, sino rodar una historia ficcionada. Sin embargo, al documentarse se dio cuenta de que las vidas de las protagonistas superaban las expectativas de un proyecto guionizado. De hecho, muchas secuencias se rodaron sin un texto preestablecido, donde las conversaciones se mantenían de manera natural.

El realizador plasmó las historias de una comunidad abocada a la prostitución:  conscientes de que no eran bienvenidas en cualquier escenario ni contratadas en cualquier lugar, las protagonistas afrontaron una realidad marcada por la exclusión, la incertidumbre y, también, la violencia. Lejos de flotar en una burbuja superflua y morbosa, Vestida de azul ahonda en preocupaciones como la maternidad, la soledad, el deseo de ser queridas y aceptadas, así como el temor constante a la represión y a la autoridad. Es por ello que el documental destaca por situar el foco en una minoría que, pese a formar parte del mundo del espectáculo, socialmente se encontraba tras el telón; sólo salían de entre bastidores cuando los focos las iluminaban, a menudo para convertirse en objeto de burla o repudia social.

Y es que como también refleja el filme, aun habiéndose derogado la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación social tras la muerte de Franco, todavía seguían vigentes otras normativas que reprimían al colectivo LGBTIQ+. No fue hasta 1983 cuando la ley se modificó —eliminándose años después—, precisamente el año en el que se despenalizó la operación de reasignación de sexo y se estrenó en el Festival de San Sebastián Vestida de azul.

José Pérez Ocaña relata sus recuerdos en un documental dirigido por Ventura Pons. Las vivencias y perspectivas de una figura libertaria representada en una obra alejada del modelo convencional de entrevista. La obra intercala monólogos reales del protagonista y su puesta en escena con representaciones teatrales que simbolizan el subconsciente del artista, dando como resultado una obra de tinte tan artístico como el propio Ocaña.

Estrenada en 1978, el proyecto retrata una España en plena Transición. Aunque la dictadura había terminado, seguía habiendo normativas que oprimían a los homosexuales, como la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. En este contexto, Ocaña se presenta como un testimonio que luchó en esos tiempos y dio visibilidad al colectivo. Su reivindicación, consistente en vivir sin etiquetas y ser fiel a uno mismo, defendía romper con las cadenas impuestas por la sociedad.

Para el documental, de bajo presupuesto, el director recurrió a restos de material cinematográfico de otras producciones y trabajó con un equipo técnico compuesto por un número reducido de personas. La obra se incluyó en la sección ‘Un Certain Regard’ del Festival de Cannes en 1978; aunque su alcance no solo se limitó al plano europeo, sino que llegó a cruzar el Atlántico exhibiéndose en el Chicago un año después. Transcurridas cuatro décadas, el debut de Pons en el largometraje sigue siendo un documental fundamental para comprender el ambiente underground barcelonés y la lucha por los derechos del colectivo  LGBTIQ+.

El documental que llega a FlixOlé muestra cómo el director Ricardo González reconstruyó la trayectoria de Els 5 QK’s vía entrevistas, materiales de archivo y fragmentos cinematográficos. El grupo integrado por Alfons de Sierra, Lluís Escribano, Ramón Massa, Enric Bentz y Cesc Martí, desarrolló entre 1975 y 1986 una filmografía amateur que dio visibilidad a un colectivo fundamental de la resistencia LGTBIQ+ durante la Transición. En una época en la que el cine profesional —en 35mm— debía superar una serie de filtros, la troupe prefirió grabar en Super 8 para pasar desapercibidos ante la censura postfranquista.

El nombre era la base de un picaresco camuflaje. Hacía referencia a los “cinco quilos” (millones de pesetas) que el grupo bromeaba que les iban a costar los rodajes. Sin embargo, esta denominación jugaba también con la pronunciación fonética en catalán, aludiendo a los “cinco penes” que componían al equipo de cineastas. Un apelativo cargado de provocación, acorde al espíritu de la obra casera y alejada de los circuitos comerciales, potenciando la independencia creativa.

Uno de los mayores retos de la producción fue el estado del material. Las secuencias visibles en el montaje del documental fueron rescatadas de las copias domésticas conservadas por Lluís Escribano y Ces Martí que superaron los hongos y el deterioro. Además, el equipo no solo hizo frente al desgaste de las grabaciones sino también a la separación física de los rollos de las películas mudas y los audios de los cassettes que se tuvieron que digitalizar para su sincronización y posterior uso en el documental.

Las entrevistas para el proyecto hicieron que los antiguos actores amateurs y los amigos del grupo se volvieran a ver en pantalla cuarenta años después, llenándolos de nostalgia y emoción. Una obra que, al igual que Els 5 QK’s, apostó por la independencia con la productora Hyperuranio Films. Ante la falta de financiación tradicional, la obra subsistió gracias al esfuerzo del equipo y al apoyo de festivales LGBTIQ+ y filmotecas para el acceso a materiales y posterior exhibición al público.

...Y si te has quedado con ganas de más

Añade aquí tu texto de cabecera