Andrea Jaurrieta: "Los límites del deseo y de la moral son aspectos que siempre han estado presentes en mis películas"

A través de la entrevista de FlixOlé a Andrea Jaurrieta, se hace un recorrido por sus antiguos proyectos y los que están en producción

¿Cómo surge el proyecto de Macramé, tu próxima película?

Macramé es una historia que en un principio yo iba a producir porque la estaba escribiendo Bárbara Magdalena, que es la creadora original. Esta iba a ser su ópera prima, pero en un momento dado ella no quiso seguir… Es muy difícil sacar una obra adelante, y al final terminó haciéndolo en formato cómic. Pasó el tiempo y mis productores me preguntaron si tenía alguna idea, y la verdad es que yo solamente podía pensar en Macramé porque llevaba dos años trabajando con ese proyecto y me encantaba. Entonces pregunté a Bárbara si le importaba que dirigiera su proyecto, y como le pareció perfecto, ambas firmamos el guion y yo lo llevé a la pantalla.

El punto donde da igual lo que diga la gente porque se prioriza descubrir la identidad propia, el deseo y la búsqueda de liberación, atarse para liberarse"

¿Qué nos puedes contar de la trama de Macramé? 

El proyecto trata la historia de dos mujeres mayores que se atan y que van a intercambiar sus roles de poder, ya que hay una diferencia económica, social y racial también, a través de una relación bondage con las cuerdas de macramé que teje una de ellas. Es un elemento que se asocia a la tercera edad, personas que parece que no tienen deseo. Sin embargo, esta película usa las cuerdas de macramé para simbolizar tanto el erotismo de estas mujeres como los intercambios sociales y el funcionamiento del poder en la sociedad.

Yo creo que Macramé se une con mis películas porque parece casi una trilogía. Ana de día habla de la joven que quiere huir de sí misma, al contrario de Nina, que es la mujer madura que vuelve para enfrentarse al pasado del que huyó. Con Macramé ya es la tercera edad, el punto donde da igual lo que diga la gente porque se prioriza descubrir la identidad propia, el deseo y la búsqueda de liberación, atarse para liberarse. Al final, los límites del deseo y de la moral son aspectos que siempre han estado presentes en mis películas.

Nina (BTEAM Prods)

Doppelgänger, una temática recurrente

Parece que en tu cine la idea del doble siempre está presente, ¿tienes alguna referencia?

Sí, es cierto que la idea del doble siempre me ha interesado muchísimo. De hecho, en Macramè también quiero jugar con esa ensoñación de poder verse a sí misma de joven en algún momento. En Ana de Día ella misma es su doble, mientras que en Nina lo representé usando el pasado y el presente, dos tiempos que se entremezclan entre sí. Una de mis referencias con esta nueva película es Persona de Bergman, que hace una simbiosis de dos personajes. Así que sí, me interesa mucho las dos caras de nuestra personalidad que tenemos todos.

Hemos demostrado que podemos dirigir y que las películas funcionan, ahora queremos hacer las películas que nos dé la gana"

¿Cómo te posicionas frente a las etiquetas tradicionales que a menudo encasillan la dirección femenina en dramas íntimos, frente a géneros como el thriller o el western?

Yo creo que es como dar pasitos, y el primero fue hacernos hueco. Es decir, apostar por este cine sabiendo que podemos hacer cosas. Aunque nos dieron unas historias y una mirada determinada, ya entramos dentro. Y ahora creo que el siguiente paso es hacer que no juegue a nuestra contra el hecho de ser mujeres, que no nos encasillen en un cine pequeño con una mirada íntima que es más barato. Hemos demostrado que podemos dirigir y que las películas funcionan, ahora queremos hacer las películas que nos dé la gana. En mi caso, la mirada que yo aporto es desde una mujer cis. Si fuera hombre, lo contaría diferente, pero eso no quiere decir que no pueda contar la historia de un hombre. Además, tengo un proyecto con un protagonista masculino en un thriller que me apasiona y cruzo dedos porque sea mi siguiente película.

En FlixOlé disponemos de tu ópera prima, Ana de día. ¿Qué recuerdos tienes del que fue tu primer trabajo?

Esa película propició el cambio en mi vida, me trae muy buenos recuerdos. El otro día me encontré con muchos montajes previos de Ana de Día, porque hicimos como trece hasta que llegamos al corte final. Y, aunque yo no vuelvo a ver mis cosas, esta vez me quedé un rato viéndolo. Observé las distintas versiones y pensé “que guay era esto”, aunque había que quitarlo de la película. Está grabada tan underground, con la cámara entre la gente y sin permisos, que puedes ver el Madrid de 2016. Ves la realidad, ya que cuando te vas profesionalizando todo está acotado y deja de haber esa naturalidad, y yo creo que en Ana de Día se ve el reflejo real de lo que estaba pasando en Madrid en ese momento. Es una película que me llena de orgullo.

Referencias del cine español

Fuiste meritoria de Almodóvar en Julieta, ¿lo consideras una fuerza influyente en tu cine?

Almodóvar no es mi única referencia, pero sí es una gran inspiración. Me encanta su cine y comparto muchos referentes con él. En Filmoteca puso las películas que le habían marcado y muchas de ellas eran mis obras de referencia. Por tanto, creo que, al partir de los mismos gustos y siendo la siguiente generación, puedo beber mucho de él. Que mi cine tenga aspectos similares es un orgullo y no lo hago de manera consciente.  Aunque en Nina hay un plano que siempre decíamos “este es el plano Almodóvar”. Y luego él hizo La habitación de al lado y había un plano idéntico de Tilda Swinton pintándose los labios. Ese sí que es de Almodóvar, un plano detalle tan cerrado es muy almodovariano. 

¿Qué otras referencias tienes en la dirección del cine español?

Personalmente me gustan mucho Juan Antonio Bardem, Carlos Saura, Eloy de la Iglesia, Erice, Josefina Molina, que con Función de noche me quedé alucinada de lo moderna que era la película… Ese cine de final del franquismo que ya empezaba a ir a salas de arte y ensayo es el que me interesa más, porque creo que hace falta mucha inteligencia para poder sortear la censura.

En cuanto a directores más actuales, Almodóvar, Isabel Coixet —que me parece un referente clave por su forma de sacar adelante sus primeras películas— y también Cecilia Bartolomé. Con ella recuerdo pensar: “esta mujer piensa como yo”. De películas me gustó mucho Sirāt, Los domingos, Alcarràs, 20.000 especies de abejas, que me parece una ópera prima increíble, Creatura

Patricia López Arnáiz (BTEAM Prods)

En Nina dirigiste a Patricia López Arnáiz, una de las actrices más reconocidas. ¿Qué sientes al haber aportado a su éxito?

Pues se me acaban de poner los pelos de punta, es buenísima. Para mí, lo que hace Patricia en Nina está muy infravalorado, porque es dificilísimo reflejar todo lo que expresa ella sin palabras. Esa era la premisa principal de mi película, y de hecho, para el guion usé mucho El Gran Silencio como referencia porque, cuanto más se pueda expresar solo con la mirada y sin hablar, mejor. Esto es muy complicado y, aun así, Patricia se prestó a todo, estoy muy orgullosa de su trabajo y espero que con el tiempo se valore la dificultad de su propuesta ya que encima representaba un papel alejado del naturalismo que suele hacer. Me gustaría que la dieran una comedia porque es muy graciosa.

Partimos de la idea de querer recuperar la juventud y qué haríamos si fuéramos jóvenes otra vez"

Con respecto al estreno de Millennial Mal, ¿qué nos puedes contar de esta serie?

Millennial Mal es una serie creada, escrita y codirigida por mí e interpretada por Lorena Iglesias. Es la historia de una bibliotecaria cuarentona con una vida muy gris que, por un error burocrático, tiene que volver a la universidad. Entonces tiene que hacerse pasar por una joven. Al volver se piensa que es una jovencita.

A través de esta historia hablamos de la generación de los millennials, quienes seguimos siendo jóvenes porque, debido a la precariedad y cómo se rige el mundo, nunca tenemos aspiraciones de adulto, pero al mismo tiempo ya no somos unos niños.

También el contraste con la generación Z, que Lorena siempre dice que les tiene envidia porque están mucho más conectados con sus emociones y las chicas están más empoderadas. En definitiva, partimos de la idea de querer recuperar la juventud y qué haríamos si fuéramos jóvenes otra vez. Una comedia universitaria como Chicas Malas o Nunca me han besado pero más punki.

¿Qué te está enseñando el mundo de la televisión a la hora de dirigir?

En mis películas íbamos tan ajustados de presupuesto que no teníamos ni para un travelling con grúa. De hecho, en Nina no teníamos ni tiempo ni dinero, y yo quería poner más vías de travelling, pero fue imposible. Y en las series he podido demostrarme que sé mover la cámara , que con un solo plano puedo contar muchas cosas y partir de un plano detalle a uno general para jugar con la narrativa dentro de este. Me parece super enriquecedor y creo que comunicar las cosas más con la cámara va a ayudar mucho para Macramé.

...Y si te has quedado con ganas de más